abril 5, 2017 Donna Alcala

Riesgo, riesgo, riesgo … ¿cómo lo asumo?

Cada día surge una idea … cada día surge un negocio.

Ideas hay muchas … negocios también.

Pero hay una distancia abismal entre el surgimiento de una idea y el surgimiento de un negocio, propiamente dicho. Desde el momento que surge la idea debe surgir con ella el compromiso interior por parte de su inspirador de llevarla a cabo cueste lo que cueste. Sí, cueste lo que cueste. Esa es la diferencia entre la idea de una persona común, como las que se gestan millones de veces en todo el mundo y la idea de un emprendedor que termina convirtiéndose en un negocio. El emprendedor se compromete con su proyecto, pone “toda la carne en el asador”, se la juega, asume el riesgo. Eso es lo que lo diferencia del funcionario que simplemente espera cobrar su cheque a fin de mes. Para muchos la alternativa se limita a una de estas dos, hacer tus maletas e irte a otro país a buscar oportunidades de empleo o engrosar las interminables listas de parados que hay en el país.

Riesgo, es una palabra tabú para aquellos que temen enfrentar la vida y los retos que ésta trae consigo. Pero también es una palabra amada por aquellos que adoran la adrenalina y quieren vivir a tope. Lo prudente, el justo medio…los riesgos calculados, donde no me lo juego todo por el simple hecho de sentirme a tope, pero soy consciente que para hacer una tortilla debo quebrar un par de huevos. Y huevos es lo que se necesita para sacar adelante un proyecto. Pero ¿basta con eso?

Y, ¿a qué viene todo esto?

Que el emprendedor debe asumir un riesgo …. pero el inversor también lo asume. ¿Cómo los minimizamos para que el riesgo que asumen ambos sea un riesgo calculado? Para que desde el principio sepamos a qué nos exponemos, si todo va mal qué perderemos, pero también si todo va bien cuánto ganaremos. De eso se trata el asumir riesgos calculados. Cuando sabemos lo que exponemos, lo que ganamos y lo que perdemos. Conoceremos perfectamente el camino y si surgen obstáculos imprevistos sabremos lo que debemos hacer para enfrentarlos, los desvíos que tendremos que tomar, pero siempre teniendo claros los objetivos que queremos alcanzar. Así que podremos redireccionar el camino en torno a nuestros objetivos.

Para poder hacer esos cálculos es necesario que conozcamos muy bien ambas caras de la moneda, el proyecto y el perfil del emprendedor, por un lado, y el perfil del inversor por el otro.

¿Qué hacemos en este sentido en Emindset Law?

Por una parte, asesoramos desde el punto de vista legal y financiero al emprendedor para que pueda enfrentar, lo más eficazmente posible, una ronda de financiación. Lo más importante, la clave del éxito está en un buen Business Plan. Y desde ahí empezamos, te ayudamos a diseñar y confeccionar tu Business Plan. Temas importantes como los aspectos legales, financieros, marketing y de estrategia se convierten en las claves de éxito de tu proyecto. Dichos aspectos, adecuadamente planteados y resaltados, se convierten en los elementos diferenciadores de tu proyecto. En la diferencia entre tu proyecto y los demás. En el por qué un inversor escoge el tuyo y no otro.

Por otra parte, trabajamos conjuntamente con nuestros inversores para ayudarles a identificar sus objetivos de corto, medio y largo plazo. Con ello nuestro inversor tendrá claro el qué, el cómo, el dónde y el cuánto quiere invertir en proyectos. Y, sobre todo, en qué tipo de proyectos quiere invertir. Con la tranquilidad que ya no tendrá que perder tiempo filtrando proyectos o leyendo pactos de socios, porque de todo esto nos encargamos nosotros. De tal manera, que sólo le presentamos los proyectos que se ajustan a sus objetivos y a su perfil como inversor. Así sólo deberá tomar su decisión de invertir o no, porque nosotros nos encargamos del resto, sobre todo negociar con los emprendedores los detalles de la inversión.

Somos los únicos en el mercado que ofrecemos este servicio dual, para emprendedor y para inversor. Con la gran ventaja que os podemos poner en contacto…porque finalmente nuestros objetivos son tus éxitos.

Artículo escrito por Jaime Oliver, consultor financiero y socio de Emindset Law

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